Agua de nieve


Mountains – Choral
13 Junio 2009, 13:50
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mountains-choral(Thrill Jockey, 2009).

El ambient de Mountains siempre ha sido distinto. Si la mayoría del ambient que corre por ahí suele ser oscuro, frío o inquietante, el suyo en cambio evoca otros referentes: la paz de los ríos, las cascadas, la lluvia, los paisajes montañosos. Ya en Sewn (2006) lograron transmitir ese espíritu dando lugar a una obra única por su belleza pastoral, su eufonía y la perfección de composiciones electroacústicas como “Hundred Acre“.

Era cuestión de tiempo que dieran el salto a un público mayor. El resultado es no sólo digno sino quizá superior en algún sentido. Choral es una obra de arte que se distingue de la mayoría de las producciones de ambient actuales por las mismas razones que su predecesor, pero además es más ambicioso, variado y rico en superposiciones de ambientes y sonidos que el anterior álbum.

Choral” abre el disco con un sonido familiar que parece conectar con Sewn, y te introduce en una composición compleja y serena con vetas de euforia, para después pasar a territorios algo más melancólicos en “Map Table” y “Telescope“, en la cual el sentimiento se confunde de nuevo en la paz de algo así como una cascada que lo envuelve todo. “Add Infinity” tiene un aire casi indio con una melodía folk a la guitarra, muy psicodélica y tranquila. “Melodica” comienza con diversas campanitas y los drones hacen su aparición con suavidad entre ellas, primero electrónicos y luego también acústicos, en una superposición de texturas y sonidos cada vez más entretejidos, orgánicos y envolventes que van creando un ambiente sereno y apacible. Por fin, “Sheets Two” cierra el disco con una melodía luminosa con guitarra y efectos electrónicos destellantes, dejando con una sensación de historia dejada de contar antes del final.

Choral es un álbum inteligente, trabajado y lleno de vida. Su música resulta relajante y bella, al tiempo que un ejercicio consciente de composición precisa, amorosa y de amor por el detalle. Su diestro uso de recursos electrónicos, acústicos y grabaciones de campo está al servicio de la eufonía y la búsqueda de la belleza. Una obra musical cautivadora que confirma a Mountains, ahora a mayor escala, como una de las formaciones más características y de calidad del ambient actual.



Moon Safari – Blomljud
8 Julio 2008, 2:06
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(Blomljud Records, 2008.)

¡Frescura y vitalidad! La música de estos suecos es como un amanecer refrescante, y no sólo por su color luminoso y positivo, sino porque rebosa calidad, tanta que extraña que no sean demasiado conocidos (todavía) ni aun en la escena progresiva.

Llámesele rock progresivo si se quiere. En efecto, hay influencia de los 70, el Yes más acústico, una gran destreza técnica y compositiva, teclados antediluvianos, canciones largas de estructura compleja… ¡pero sí, canciones!: desde canciones de tres minutos hasta una de media hora, pero todas redondas y estupendamente compuestas, sin grandes alardes experimentales y en cambio con una sencillez pop que recuerda a los Beatles y a los Beach Boys (esas maravillosas armonías vocales…). Y todo con un estilo propio en una onda de paz y amor, flores y mariposas. Desde la intro “Constant Bloom” (maravilla vocal) enamoran, y lo que viene después no hace sino continuar esa sensación: “Methuselah Children” y “Moonwalk” son quizá de lo más pegadizo y efectivo del disco, pero lo cierto es que todos los temas tienen su punto interesante, y eso que hablamos de dos CDs, lo cual no siempre acaba bien resuelto; en este caso, me parece que realmente había inspiración suficiente para llenar una hora y tres cuartos.

Un disco repleto de buena música, con una producción excelente, que te hace sentir bien, que no aburre en ningún momento y que, sí, hay que decirlo (pese a lo tópico que resulta, pero así es), gana con cada escucha, como todo buen disco de rock progresivo sinfónico. Hay una deuda con el pasado, claro, pero ¿dónde no la hay? Francamente, Blomljud no me suena retro, o no en un sentido negativo, o en todo caso no tanto como otros discos de otros grupos del progresivo sinfónico actual. Moon Safari suenan actuales y originales, jóvenes y llenos de energía. Y, en fin, lo más importante: ¡hacen buena música!



Resumen musical de 2007
30 Junio 2008, 14:05
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Diez discos del año 2007, en orden alfabético:

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AKRON/FAMILY – Love Is Simple
akronfamily-love El disco es más ambicioso y elaborado, pero conserva la esencia y la energía de siempre, alcanzando nuevas cotas de excelencia. La fórmula de inicio es la misma: libertad y exploración desde un free folk muy suyo; desde ahí, trascienden etiquetas y suenan a grandes referencias y, ante todo, a sí mismos. Un disco muy vital, lleno de energía y optimismo, en el que siguen cantando al amor, del que tan bien han aprendido a combinar lo simple y lo complejo, y apasionan.
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ANIMAL COLLECTIVE – Strawberry Jam
Raro, original, único, difícilmente clasificable, altamente disfrutable.
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COLLEEN – Les Ondes Silensieuses
La musa francesa abandonó la electrónica y las cajas de música para adentrarse en un ejercicio personal e introspectivo de exploración de lo acústico, donde la música de cámara y lo experimental dan lugar a algo nuevo: una obra sencilla, desnuda de artificios, reposada y minimalista, de gran calidad, que va revelando su gran belleza poco a poco, a cada escucha. Una preciosidad.
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DEERHOOF – Friend Opportunity
El rock deconstruido y vuelto a montar con un saber hacer que asombra por la armonía y la musicalidad del puzzle final. Energía, luminosidad y optimismo recorren este collage de noise guitarrero y art-pop multicolor, directo y experimental a un tiempo. Como si una obra maestra del rock progresivo se hubiera fracturado en canciones pegadizas de tres minutos. Imposible resistirse a su encanto.
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EL GUINCHO – Alegranza
elguincho-alegranza El folk psicodélico de El Guincho está cargado de diversión y luz. Una propuesta desenfadada que no teme recoger influencias obvias e ilustres (Animal Collective) para dar lugar a algo autóctono, digno y sin complejos. Una fiesta.
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PANDA BEAR – Person Pitch
¿Los Beach Boys alucinando en otro planeta? ¿Uno de los discos más impresionantes de la década? ¿Música experimental, el pop reinventado, verano eterno, psicodelia? Poco se me ocurre decir acerca de este disco que va más allá de cualquier límite convencional y al mismo tiempo engancha como pocos. Basta escuchar “Bros“, por ejemplo, y disfrutar.
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PLANTS – Photosynthesis
plants-photosynthesis Un disco de folk psicodélico íntimo y cautivador, con un toque ácido y unos pasajes instrumentales de lo más hermosos que he oído en estos terrenos.
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PREFUSE 73 – Preparations
Una colección de composiciones de gran calidad que, partiendo de una base previa de hip-hop instrumental entretejido de samples e instrumentos clásicos, trascienden la etiqueta y proveen de un rato de disfrute poco habitual. Música de tono luminoso y optimista, a veces hedonista, de fácil asimilación al tiempo que experimental, intrincada y compleja. El disco extra, Interregnums, continúa explorando la música clásica que subyace a Preparations, ahora desnuda del componente electrónico, ¿en busca de nuevos caminos?
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STARS OF THE LID – And Their Refinement of the Decline
sotl-andtheir Un disco monumental de ambient cálido, sosegado, rico en texturas.

[Reseña.]

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STEVE REID ENSEMBLE – Daxaar
stevereid-daxaar Jazz clásico y actual, enérgico, vital y luminoso, de la mano del veterano batería y los estupendos músicos de los que se rodea. Grabado en África, con percusiones de la tierra acompañando.

Más discos recomendables:

AMAROK – Sol de Medianoche
BJ NILSEN – The Short Night
DEVENDRA BANHART – Smokey Rolls Down Thunder Canyon
ERSTLAUB – On Becoming an Island
FOOD – Molecular Gastronomy
JAMES BLACKSHAW – The Cloud of Unknowing
LUIS MIGUEL BAJÉN & CRESTIAN JOSUÈR – Chicotén VII. Pirineos mágicos / Pyrénées magiques
LUMSK – Det Vilde Kor
MURCOF – Cosmos
NEST – Nest [EP]
THE FLOWER KINGS – The Sum of No Evil
TIGRICS – Synki



Concierto de O’Carolan
19 Enero 2008, 1:26
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ocarolanlive.jpg

Centro Cultural CAI de Pº de las Damas, Zaragoza. Eran las 20:30 h. del viernes 18 de enero de 2008 y el salón, totalmente lleno, esperaba la llegada de los músicos del grupo aragonés O’Carolan, que venían a presentar su tercer disco, El reloj secreto. El escenario, de momento, estaba habitado en silencio por los instrumentos; destacaba, naturalmente, el arpa, cuyas bellas formas anunciaban buenos augurios, y también un violonchelo inesperado. Por fin llegaron, y como siempre fue un placer hallarse en su compañía. Pilar Gonzalvo al arpa irlandesa, Susana Arregui al violín y el nyckelharpa, Julián Ansuategui al bodhran y percusiones, Miguel Ángel Fraile a las flautas y gaita, Jesús Acero al bouzouki y gaitas, Chema Arcarazo a la guitarra acústica y una invitada especial al violonchelo. La acústica del recinto era sorprendentemente buena y se veía perfectamente a todos los músicos desde cualquier asiento. La noche estaba cargada de promesas.

Como es habitual, Miguel Ángel Fraile aportó sus cálidas palabras a la hora de presentar temas y contar anécdotas, contribuyendo a crear un ambiente intimista, agradable y familiar que, por lo demás, viene ya dado por las buenas vibraciones que siempre transmite el grupo. Creo que, viviendo uno de sus conciertos, queda claro que son músicos que aman de verdad la música que tocan, que disfrutan y hacen esto por amor a la música, y eso se nota. A medida que avanzaba el concierto, se percibía la creciente entrega de un público que no podía evitar quedar enamorado por el sonido maravilloso del arpa de Pilar Gonzalvo o la interpretación llena de sentimiento de Miguel Ángel a las flautas. Todos los músicos estuvieron enormes, individualmente y en conjunto, combinando su maestría técnica con el amor, el sentimiento y la armonía con que fluía la música. Todos los temas que tocaron resultaron preciosos y encantadores, tanto los nuevos como los viejos. Su música, desnuda de artificios modernos, es un vivo fluir, una actualización de la música tradicional, que es intemporal y nunca pasa de moda; se nutren del repertorio del arpista ciego Turlough O’Carolan, que concilió lo celta y lo barroco, pero también de otras tradiciones –hubo una canción de origen judío, que no desentonó ni lo más mínimo– y de composiciones propias. Interpretaron todas o casi todas las canciones del nuevo disco así como algunas de las más representativas de los anteriores; de éstas, no faltaron la preciosa “El sueño de O’Carolan” ni “Ladyllon”, por poner dos ejemplos de su estupendo álbum de 2004, La Llave de los Sueños. Los aplausos al final de cada tema eran cada vez más sonoros; cuando el concierto acabó, revelaban amor y pedían más. Ellos se volvieron a sentar para regalar un par de bises, que culminaron en un emocionante final en el que el público se levantó de los asientos, totalmente entregado, para agradecer con una impresionante ovación lo que fue un concierto maravilloso. A la salida, había cola para comprar el CD y firmar en el libro de visitas del grupo. El éxito, total, se evidenciaba en la sonrisa que a todos nos había aflorado a la cara; era un gozo mirar a la gente.

Es un auténtico privilegio poder asistir a una gozada de concierto como éste, tan hermoso y conmovedor, y contar con la presencia de un grupo como O’Carolan, que nos regala música que alegra el alma. ¡Gracias!



Stars of the Lid – And Their Refinement of the Decline
14 Enero 2008, 0:27
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sotl-andtheir.jpg

(Kranky, 2007).

Son varios los obstáculos que a uno le pueden echar para atrás a la hora de afrontar el nuevo trabajo de Stars of the Lid. Es un disco doble, de dos horas de música ambiental, sin ritmos ni grandes sorpresas. Puede resultar, en las primeras escuchas, una fórmula interesante pero diluida en un mar demasiado extenso; la larga duración y la monotonía son, en este sentido, casi inevitables fuentes de aburrimiento. No es menos cierto que la melancolía que parece recorrer toda la obra puede cansar y desanimar a quien no le acabe de atraer el ambient más emocional.

Aun asumiendo la posibilidad de todo lo anterior, lo cierto es que And Their Refinement of the Decline es un disco monumental. La electrónica más plácida se mezcla con las voces orgánicas de los instrumentos clásicos –cuerdas, vientos, piano– en una química sonora o una arquitectura musical mucho más interesante de lo que en un principio cabría suponer. Requiere, eso sí, tiempo, paciencia y tranquilidad. De esta manera, uno acaba viendo que la extensión y la monotonía no constituyen necesariamente un motivo de tedio, sino que pueden ser, aquí, la forma de un océano donde nacen y mueren melodías hermosas, a veces dolorosas y siempre intensamente emocionales. Una extraña ley de oscilación gobierna en las mareas de esta obra, con oleajes que nacen, llegan a lo alto y caen con suavidad en la confusión de nuevos ascensos. No es del todo cierto que esta música sea triste, porque de la agonía se pasa a la paz y de las lágrimas al optimismo, y aunque hay pasajes sumamente melancólicos, otros brillan con destellos de serenidad. Las texturas recreadas aquí, por otra parte, son delicadas y hermosas; las composiciones, sobrias y bien estructuradas; el sonido, refinado y bien equilibrado en cuanto al juego entre lo orgánico y lo sintético.

En su particular búsqueda de la belleza, Stars of the Lid han creado una obra artística notable, grande y ciertamente bella. Por otro lado, da la impresión de que reproduce un mundo acuoso, un tono emocional lánguido que roza por momentos la depresión –uno de los ríos subterráneos que recorren los fondos de la música contemporánea–, de tal forma que esta música puede resultar, en su ambigüedad, relajante, anestesiante, entristecedora o simplemente bella. Lo que determinará los efectos será, quizá, el estado de quien la escuche.



Tigrics – Synki
11 Enero 2008, 1:15
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tigrics-synki.jpg(Highpoint Lowlife, 2007).

Como en el caso de On Becoming An Island de Erstlaub, la publicación de este disco se enmarca en la nueva filosofía del sello Highpoint Lowlife: editar discos extremadamente originales con una tirada física muy limitada (100 copias en este caso), disponibles por otra parte en su web en formato digital.

El hombre tras el nombre Tigrics es el músico e ilustrador húngaro Róbert Bereznyei. En este su debut, presenta una colección de piezas experimentales de gran complejidad que resultan, al mismo tiempo y en conjunto, extrañamente cálidas y acogedoras. Conviven aquí la electrónica de orientación al IDM, los elementos acústicos, las percusiones intrincadas y mínimas, el ambient y las grabaciones de campo, con pinceladas discretas de jazz y hasta funk. Gracias a la desconcertante originalidad e inventiva con que los ingredientes están distribuidos, no se hace nada fácil discriminarlos, y el resultado es un disco intrigante a la vez que de agradable musicalidad, de tal modo que a cada escucha va ganándose al oyente con suavidad, dosificando poco a poco sus secretos.

Mi impresión es que sobre todo el disco planea un motivo oculto, lo que quizá sería la causa de su coherencia y su misterioso atractivo: una suerte de aproximación electrónica a la naturaleza a través del canto de los pájaros. Entremezcladas con las grabaciones ornitológicas que de vez en cuando aparecen, parece como si esas estructuras microscópicas que se acercan a la improvisación tendieran a imitar a las aves o a entretejerse con su canto en un intento de fusión en el que no siempre resulta fácil distinguir entre los sonidos naturales, los modificados y los puramente artificiales.

Synki es un viaje onírico y surrealista, donde a las intrincadas secuencias de agitación rítmica les suceden espacios de calma y placidez como en extraños patrones de sueño. No es un ejercicio de complejidad laberíntica en la línea de la IDM, ni de abstracción, ni de deconstrucción; no parece buscar claramente ni la luz ni la oscuridad, ni la placidez ni el desasosiego. Probablemente, algo de todo eso hay, pero quizá por encima de todo se trata de una búsqueda de la belleza análoga a la del ilustrador que llena con lápiz el vacío blanco del papel; el resultado es un paisaje expresionista donde no resulta fácil distinguir tonos emocionales claros o discursos lógicos. Es música experimental de alto nivel, una obra artística honesta y, en ciertos momentos, preciosa y evocadora. Altamente recomendable, difícilmente dejará frío a quien la escuche.

[El disco se puede escuchar y descargar gratis desde Last.fm.]



Murcof – Cosmos
6 Enero 2008, 18:25
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murcofcosmos.jpg(Leaf, 2007).

El mexicano Fernando Corona compuso ya en 2002, con su álbum de debut Martes, lo que se puede considerar una de las cumbres de la experimentación electrónica de lo que llevamos de década. Combinó la música clásica y la electrónica en un ejercicio de síntesis y minimalismo que jugaba con los sonidos electrónicos, los instrumentos clásicos, los ritmos mínimos y los silencios con gran discreción y un notable sentido de la medida, resultando un disco elegante y sereno, simple a la vez que complejo, repleto de originalidad, que le confirmó como uno de los músicos electrónicos más respetados e influyentes de su generación.

Tras cinco años de camino a través de Utopia y Remembranza, llega Cosmos, una obra más ambiciosa y épica donde Corona, partiendo de un sonido propio fraguado y reconocible, explora dimensiones más amplias sin perder la elegancia que le caracteriza a la hora de crear composiciones delicadas donde cada tono llega en su justo momento. Aquí hay melodías austeras con ritmos discretos en paisajes sosegados, cargados de sensibilidad; en esta línea, “Cielo” y “Cometa” son los temas más rítmicos y previsibles, los más cercanos a sus anteriores trabajos. Lo épico, lo novedoso, se desarrolla en el resto de las piezas: “Cuerpo Celeste”, con su órgano y su ambiente de vacíos cósmicos, abre el disco con solemnidad como la introducción de una space-opera; las dos partes de “Cosmos” despliegan un ambient de ciencia-ficción de reverberantes intensidades sinfónicas. Con “Oort”, se toma su tiempo a lo largo de doce minutos para cerrar el disco entre la calma y la oscuridad de ignotos abismos siderales.

Cosmos es una obra ambiciosa que apunta a la grandiosidad de lo épico y lo orquestal sin perder el sentido de la medida marca de la casa. El tono es oscuro y el clima frío, cierto, pero la sensibilidad de la música de Murcof, en mi opinión, no llega nunca a dejarse deslizar del todo en las simas de la melancolía; antes bien, las composiciones de Cosmos resultan calmas y reflexivas, hipnóticas, evocadoras y ambientales. Como dice Mapsadaisical, “a veces escuchar esto es como ser llevado al lado oscuro de la luna sobre un viento cósmico”.



Erstlaub – On Becoming An Island
3 Enero 2008, 16:16
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erstlaub-onbecoming.jpg(Highpoint Lowlife, 2007).

Erstlaub es pseudónimo de Dave Fyans, escocés que también ha firmado algunos trabajos como Daigoro. On Becoming An Island es un disco ambicioso de música electrónica donde Fyans explora densas atmósferas y territorios sonoros durante cuarenta y cuatro minutos ininterrumpidos. Pese a la larga duración de este único tema, que en otros casos resultaría en monótonos ejercicios de repetición, consigue cautivar al oyente desde el principio y transportarlo de viaje en una progresión hipnótica a través de paisajes increíblemente densos y ricos en texturas que despiertan la imaginación: cálidas mareas, vientos cósmicos, terrenos granulosos, superficies burbujeantes… Tienen una presencia casi táctil.

Para recrear el viaje, el autor ha trabajado exclusivamente con el sintetizador Nord Modular G2, que emula los sonidos analógicos de los sintetizadores clásicos. Quizá en parte por esta razón, pese a ser un álbum de factura digital, me recuerda poderosamente, más que ninguna otra obra electrónica reciente que conozca, a los grandes trabajos producidos en los años setenta por artistas como Tangerine Dream y Klaus Schulze; también, por otro lado, debido a lo evocador que me resulta este disco, que se me antoja alejado de los parámetros generales de muchas de las producciones del ambient actual.

En este sentido, On Becoming An Island me parece frío y oscuro pero no exactamente melancólico; me resulta más una suerte de odisea espacial que una recreación en estados anímicos. No obstante, debido a su cualidad casi hipnótica, parece ser capaz de arrastrar al oyente a ciertas profundidades inquietantes. En efecto, tal como sugiere el título y ha dicho el autor, parte de la inspiración para su creación ha surgido de la soledad y el aislamiento. Esta es una de esas señales que quizá no estaría de más valorar a la hora de sumergirse en música; en cualquier caso, ahí es cada cual el que decide dónde entrar, y al fin y al cabo no es esa una emoción rara en la música contemporánea.

De cualquier modo, este disco revela a un compositor electrónico de talento, que por cierto sabe recrear un viaje, y logra cautivar por completo la atención de forma que uno se ve inmerso en un fascinante vuelo a través de vastos territorios imaginarios, para sólo emerger al cabo de tres cuartos de hora de experiencia musical, que pasan en un suspiro.

[El álbum se puede escuchar y descargar gratis desde Last.fm.]



Meltwater
2 Enero 2008, 1:11
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meltwater.jpg

Fotografía tomada por David S. Isenberg en el Archipiélago Svalbard, situado en el Océano Glacial Ártico, al norte de Noruega.

clic: así suena Meltwater según The Higher Intelligence Agency & Biosphere.



Yes – Relayer
14 Noviembre 2007, 23:52
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yes-relayer.jpg(Atlantic, 1974).

Relayer es un disco complejo y repleto de ingenio, más aún que otros anteriores (y más populares) trabajos de Yes como Fragile o el soberbio Close To The Edge, y requiere atención para captarlo en toda su grandeza. Es, seguramente, uno de los momentos más altos del rock progresivo sinfónico. Aquí, Jon Anderson se supera a nivel compositivo abordando ambiciosas estructuras que desafían las expansiones del concepto de canción con que ya jugó en Close To The Edge. Los miembros del grupo dan el máximo a nivel instrumental, tanto en la técnica como en la imaginación y la cohesión con que se desarrolla la música.

Aunque las dos últimas canciones son también notables, obviamente la primera, “The Gates Of Delirium“, es la que más loas ha recibido. Veintidós minutos de épica con una estructura admirable. Se trata de una reflexión sobre la guerra: al parecer inspirada en Guerra y paz de Tolstoi, explora las emociones y sentimientos de los combatientes de una batalla; desde el ánimo inicial, pasando por la furia del combate, hasta la decepción, la frustración y el deseo de que todo acabe. La música refleja toda una historia gracias al trabajo de Moraz a la hora de incluir atmósferas y efectos, el de Howe con una guitarra que reproduce cada imagen con un virtuosismo arrollador, el impresionante bajo casi jazzístico de Squire y la impactante labor percusiva de White. Introducción, batalla, lucha externa, lucha interna, caos absoluto y, por fin, la paz y la esperanza que, una vez agotada la ira, se desarrolla en “Soon“, la última parte, conclusión adecuada para una obra magna y un bonito pasaje a base de sintetizador. El segundo tema, “Sound Chaser“, es un derroche de virtuosismo, polirritmia y precisión instrumental. Por fin, “To Be Over“, el tema más melódico, cierra el disco con una reflexión final inspirada por Hermann Hesse. Hacia el final, solo de teclado neoclásico, coros solemnes y los Yes desaparecen lentamente en un silencio nebuloso.

Con discos como éste, las descripciones se quedan cortas. El gozo estético y las sensaciones e imágenes sonoras que recrea son, quizá, de los más impresionantes que uno puede encontrar en el ámbito del rock.

yes-relayerarte.jpg

[El arte de la portada (sobre esta línea) es de Roger Dean.]